lunes, julio 30, 2007

Paraísos Grises ( 2 )

"La ténue sombra avanzó hasta donde el joven se encontraba. Sus pasos lentos y arrastrados llegaron a la altura del banco de madera. El joven, aun con un nudo en el estómago, se levantó y observó a su misterioso acompañante.

El rostro de aquel hombre era el de un anciano, desgastado por la vida y sin brillo en sus ojos. Una mano huesuda se posó en el hombro de el, sobre la gabardina empapada.

-Me alegro que hayas venido a mi cita- su voz se escuchó ahogada pero grave.
-Así es, tal y como acordamos hace un més-
-Traes la cruz junto con el frasco? -

El joven asintió y sacó de nuevo la cruz que momentos antes analizaba bajo la lluvia y la luz de una farola. En el otro bolsillo un paño gastado envolvía el frasco de cristal donde albergaba el preciado tesoro que aquel viejo le pidió como moneda de cambio para conseguir su sueño.

El anciano acaricio el frasco y examinó su contenido minuciosamente.Tras unos instantes su rostro cambió a una estampa mucho mas seria.

-Lo siento, es insuficiente. A cambio de esto no podre devolverte a ella, lo siento mucho. El joven no se lo creía, no podía asimilar como aquel esfuerzo no obtendría su recompensa . El viejo le devolvió el frasco y le dió un ultimátum.

-Mañana mismo, bajo esta misma Luna volveré en busca de lo acordado, si no es así despídete de tu amada... El viejo se ocultó entre las sombras con la cruz de plata entre sus dedos mientras devolvía el frasco a la mano del joven.

-Recuerda mi joven amigo... son lágrimas puras lo que busco, y en tu frasco sigue sin haber suficientes. "

1 Comments:

Blogger Mara said...

ada capítulo super al anterior, sencillamente genial..... un ultimatum nuevo: escribir el siguiente antes d una semana
Muak wito

9:33 p. m.  

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