domingo, agosto 30, 2026

Y todo vuelve a sangrar

Mi piel guarda heridas que, como la flor Neelakurinji, renacen tras años de penumbra. 

Existen cicatrices con textura de otoño, vestigios de todo lo que devoramos en silencio mientras el verano se prepara para morir. 

En mis pesadillas, el viento sepulta nuestros susurros antes del anochecer y, en ese instante, la piel de la memoria vuelve a abrirse. 

Y sangramos recuerdos; somos el latido inerte de lo que quisimos ser y jamás fuimos. 

Pero la sangre no brota: se estanca dentro, como una tempestad negra que aguardas en silencio hasta que lo arrasa con todo. 

¿Cómo enseñarle al corazón a no sentir? 

¿Cómo evitar que el infierno se pose sobre mi piel? 

¿Cómo gritarle al vacío y esperar que alguna madrugada recoja estos lamentos? 

A veces solo anhelo regresar al invierno del olvido y cubrir las grietas con la mirada que un día nos regalamos. 

Porque hay días en que la vida se quiebra en nuestros labios... y todo vuelve a sangrar.